domingo, 22 de abril de 2012

NumeroUno, 22-04-2012

He comido en un buen restaurante, Horcher, tras el agradable almuerzo y despistarme de mis acompañantes me he decidido por un paseo por el parque de El Buen Retiro. He llegado al lago, hasta la Plaza de Nicaragua y la Casa de Vacas junto al embarcadero. Después me he dirigido a la salida y ahí está, ahí está la Puerta de Alcalá. Bajando después hasta La Cibeles, a mí izquierda el imponente ayuntamiento de Madrid, antiguo edificio de Correos, veo el Banco de España, a la derecha el Cuartel General del Ejercito, y enfrente, la Y griega que forman la calle de Alcalá con la Gran Vía, espectacular imagen del Madrid más bonito. Aunque no sea muy poético, me he subido al autobús número 27, disfrutando del Paseo de la Castellana en toda su plenitud, calle, que, le da mil vueltas a los Campos Elíseos de París. He pasado la Catedral futbolística de Madrid, el Santiago Bernabéu, estoy en Cuzco, bajo del autobús y enfilo la calle de Alberto Alcocer. Ella me está esperando, sensual, una de las mujeres más fascinantes y sensuales que he conocido jamás, lencería erótica, transparente, pechos sugestivos y culo perfecto, sencillamente perfecto. Su rostro atractivo para la vista, picante y provocador. Sí, MaríaG tiene algo que otras no tienen, te hechiza con su cuerpo tentador. Besos, caricias, se introduce mi pene en su boca. No necesito ninguna postura acrobática, le pido que se tumbe sobre mí, y ella lo hace, frota su clítoris sobre mi vientre mientras introduzco mi pene en su vagina, con fuerza le aprieto las nalgas, después dos de mis dedos se introducen en su ano, se corre, estoy seguro de que se corre, ha ayudado mucho el que ella ha sido la dominante, se ha movido a su antojo hasta culminar. Y ahora me toca a mí, he sacado mi pene de su vagina y lo he introducido en la cavidad negra, previamente dilatada con mis dedos, y un continuo paso de un agujero al otro, rítmico, continuo, hasta la culminación, hasta el éxtasis, hasta el orgasmo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario