domingo, 17 de octubre de 2010

Jersey, 14-10-2010

Tengo que confesar que esta semana he estado travieso. Yo tenía mucha curiosidad por probar a Rosa Amor así que quedé con ella. Mi primera sorpresa fue que recibe en el mismo apartamento que María G. La verdad es que la experiencia con ella resultó buena pero no estoy aquí para hablar de ello sino de María G. Resulta que cuando acabé de follar con Rosa, ni corto ni perezoso le pido el teléfono de María, la llamo y quedo con ella a las tres de la tarde (había estado follando con Rosa) hasta las 14:30 aproximadamente lo cual me dejaba sólo media hora de margen para recuperarme. Como sé cómo trabaja María G, reconozco que me entraron dudas, sería capaz de recuperarme? Haría el ridículo frente a semejante hembra? Así fue pasando el tiempo hasta que a las 15:00 la llamo y entro a su piso, nada más entrar me besa y me ayuda a desvestirme, esta vez no fue tan erótico como aquella en la que me desató los cordones de los zapatos pero cuando sólo le quedaron las braguitas yo ya estaba empalmado como un burro, estábamos los dos de pié y empecé a jugar con su sexo, lentamente la fuí volteando hasta que quedó de espaldas a mí, en ese momento le levanté una pierna, la cual apoyó en la cama y la penetré hasta el fondo, así estuvimos un ratillo hasta que ella me atrajo hacia la cama. Mientras nos echábamos le dije que ni se le ocurriese que le iba a perdonar el francés a lo que ella respondió "ni se te ocurra". Me hizo un excelente francés y luego se sentó sobre mí en una cabalgada vaginal hacia la gloria.

Hasta aquí todo estupendo pero estaba a punto de llegar lo mejor de la manera más insospechada, como yo me encontraba cómodo tumbado de espaldas con ella encima de mí, le dije que según estábamos pasásemos a hacer un griego, ella quizo cambiar de postura pero yo le dije que no, que seguíamos así. Me confesó que en esa postura no lo hacía muy bien pero le dije que no importaba, así que sin dudarlo un segundo, sacó mi miembro de su vagina y la introdujo poco a poco en su ano. Yo sentía como se iba dilatando por dentro, poco a poco. Al principio casi no me moví con el objeto de que dilatara bien, luego empezamos a movernos com más ritmo hasta que de pronto ella echa las piernas hacia delante, dobla las rodillas y se encoje hacia mí, ofreciéndome una penetración profundísima y placentera. Estuvimos haciendo un griego profundo en esa postura durante mucho tiempo, las sensaciones me gustaría poder describirlas pero eran sencillamente indescriptibles. Cuando al final me corrí, me dejó dentro de ella un buen rato mientras conversábamos sobre lo bien que nos había salido el griego (ella se corrío) al llegar el momento de sacarla, mi pene se resistía a salir y su culito tampoco quería que saliera, resultando una de las sensaciones más placenteras de mi vida, increíble.

Aquí no acaba todo ya que nos pusimos a charlar (ella es una excelente conversadora) yo pensando en lo bien que lo había pasado y lo hecho polvo que me había quedado cuando de pronto ella se inclina hacia mi pene y empieza a besarlo y a chuparlo. Como la considero amiga, le hago notar que apenas restan unos minutos de tiempo y que mejor no empecemos algo que no vamos a poder acabar, a lo que me contesta, "no te preocupes del tiempo, si hace falta lo inventamos" Y así fué como echamos un segundo polvo magnífico.

Conclusiones:

María no es una puta, es una auténtica "cortesana" que te hace sentir el centro de atracción. Incluso podría llegar a ser una magnífica geisha, si no lo es ya.

A los que en algún post la criticaban por ser estricta con la hora, que vuelvan a releer mi crónica. Eso sí, María como buena cortesana, no te dirá jamás si no le agrada tu trato, simplemente cumplirá como buena profesional que es pero si sabes tratarla con educación, estoy seguro de que ella te responderá de igual manera...

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