jueves, 15 de julio de 2010

Carlosnv, 2-07-2010

Mi encuentro con María estuvo precedido de una larga espera y muchas indecisiones. Yo estaba bastante nervioso y ella se había –según sus propias palabras-montado un coco, y no sabía que podía esperar.
Nos vimos un sábado en la tarde, en un Madrid semi desierto y en el apartamento de Alberto Alcocer, que dicho sea de paso, me pareció perfecto para una cita galante: ni mucho ni poco.
Yo venía de un viaje, y tuve que esperarla un poco en una cafetería. Se retrasó, pero en todo momento me fue informando de cuanto le faltaba para llegar. Yo le propuse un juego.

Quería ser yo quien la viera por primera vez, y le pedí que entreabriera la puerta del apartamento, apagara las luces y se sentara en la cama de espaldas a la puerta. Que no abriera los ojos hasta que se lo pidiera y que se dejara hacer, que confiara en mí, que nada malo le ocurriría.
Así lo hizo. Se sentó en la cama, hermosísima, con su largo pelo suelto sobre un hombro, la cabeza ladeada y un vestidito pegado al cuerpo debajo desnudo
De puntillas entré y comencé a pasar mi dedo por su cuello, por su cara, a besarla suavemente mientras la llamaba por su nombre con voz muy queda…hasta que se dio la vuelta…

Me encantaron su cara, sus ojos, la picardía que se desprende de su mirada lasciva.
Nos besamos, nos acariciamos y ella comenzó desvestirme como si fuera una geisha, poco a poco, y para quitarme los zapatos se colocó entre mis piernas de espaldas a mí, poniéndome su hermoso culo desnudo a diez centímetros de mi boca hambrienta de ella….una delicia para los sentidos.

A lo largo de toda la hora su actitud y su implicación fueron extraordinarias. Solo diré que para mi esta chica se merece sin ningún tipo de dudas ni peros la fama que tiene. No escatima nada para darte y darse placer, y sus corridas son profundas, intensas, mojadas y verdaderas y su conversación en la cama, a la altura de una cortesana del Siglo XVIII…¡Y se moja hablando de filosofía Zen, con lo cual tienes que pasar del nihilismo a su boca-o a su sexo- sin interrupción !

La mente de María discurre por vericuetos extraños, pero vale la pena acompañarla en sus recorridos aunque sea por una hora…¡ Si eres capaz!

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