sábado, 15 de mayo de 2010

Pit-Pit, 14-05-2010

UNA IDEA EN LA CABEZA

No soy una persona que abuse de los servicios de relax profesionales, de hecho, no he estado con más de cinco chicas de pago en mi vida, y la verdad es que ninguna de ellas estuvo a mi entender a mi gusto, polvito de media hora sin culilingus por supuesto yo no meto la lengua en cualquier sitio!

El caso es que quería vivir una experiencia de calidad, y comencé a consultar la web, encontrando algún foro especializado en profesionales, de mi ciudad, alguien hablaba de Mariag, pensaba, mira, uno que se ha encoñado, que barbaridad cuanto peloteo. Intrigado, busque un poco hasta llegar al blog de Mariag, y me fascinaron sus relatos, me parecieron los de alguien con la necesidad primaria de ser adúltera y escritos con un toque de timidez, y además las fotos que acompañaban me excitaban bastante. Me surgió un viaje a Madrid por trabajo, y pensé, esta es la mía, temblándome las piernas, le mandé un correo, planteándole vernos en mi hotel el jueves siguiente, ya estaba hecho.

MI VIAJE A MADRID

Pasé la semana pensando como sería, y con la tentación de anular la cita, porque el precio me parecía alto, por lo menos para mi nivel económico (ahora no lo pienso así), pero resistí y no anulé absolutamente nada. El jueves, llegó, terminé de trabajar y fuí al mi hotel llegando un cuarto de hora antes de la cita, me duché a conciencia, se me salía el corazón por la boca, vaya gatillazo voy a pega pensér, esto no es normal, pensé en bajar al bar del hotel para tomar una cerveza o una tila, no lo hice.
Tembándome la voz llamé a Mariag, preguntándole si iba a llegar bien de tiempo y todo eso, me dijo que en 20 minutos llegaba, me pareció una eternidad, me puse una toalla en la cintura y espere tumbado en la cama.

MI CITA 13/05/2010 21:00h.

Sonó la puerta en la habitación de mi hotel, dos toques muy discretos, me alegré, se me aceleró más el corazón, fuí de un salto a abrir la puerta. Me encantó lo que vi, una chica, preciosa, con unos ojazos claros increibles, un pelo liso castaño precioso, y para mi con una estatura perfecta un poco más bajita que yo. Iba vestida muy femenina, con zapatos de tacón y un bolso a juego. Entró y cerré la puerta, dudé en darle dos besos en la mejilla, pero le dí un piquito en su dulce boca. Ella enseguida, con una mirada increiblemente erótica, me besó con su lengua unos minutos rozándonos y mostrando un pequeño anticipo de lo que iba a ser mi hora de pago. Entró, cogió el dinero que había preparado en la mesita, no lo contó, me gustó en el fondo que no lo hiciese. Nos besamos más, hizo otra cosa que me gustó, cerró las puertas del armario para que estuviesen extendidos los dos espejos y poder vernos en acción. Estaba excitadísimo, comenzó a desnudarse, me gustó su ropa interior, la cual le ayudé a quitarsela como pude, quedándose únicamente con unas medias. El corazón me iba a mil, ella lo notó y me lo dijo riéndose, parecía que le gustaba llevar las riendas y que me generara tantos nervios. Me gustaba mucho, era como si hubiese ligado con la guapa de la disco, y encima parecía que yo le gustaba. Además era increiblemente empática, parecía que me averiguaba el pensamiento, con todo lo que hacía. La comí a besos, bañé con mi lengua todo que pude abarcar, sin ningún tipo de pudor, me sabía a gloria, hubiese estado así, sin cansarme creo hasta que ella hubiese querído, de verdad. Con lo aprensivo que soy con la higiene, me sorprendió que no tuviera duda en hacer los culilingus a aquella preciosidad madrileña. Hubiese querido ser su marido, creo que también toleraría que mi mujer fuese así (si es lo que a ella le hace feliz, aunque me dolería, envidio a ese tío sea quien sea) pensé.

Con los nervios, no hablé de cosas muy trascendentes con ella, me pareció que tenía la cabeza muy bién amueblada, y con un vocabulario extenso, además de perverso cuando hacía falta.

La cita llegó a su fin, se vistió, me entró un sentimiento de melancolía cuando se iba, y de alegría por el subidón de endorfinas que llevaba por todo aquel sexo entre enamorados y de peli porno, y se marchó.

Pienso volver a llamarla, quizás por mi cumpleaños como regalo de mis 35 añazos este verano, Mariag es un espíritu libre, con la necesidad de romper con los cánones de comportamiento sexual establecidos, de contrastes, muy especial.

Gracias Mariag.

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