lunes, 8 de febrero de 2010

hipocampo, 02-02-2010

Me animo por fin a contar lo mío.

Soy viudo a mis 44 años. Pasado el luto y quedando el buenrecuerdobuscaba una señorita que pudiera darme algo de compañía, placer, y un punto de ternura. Así que yo no buscaba morbo, aunque no descarto dejarme llevar un día. Pero no tengo ningunas ganas de buscar pareja, y pagar me ha parecido una buena forma de dejar las cosas claras y ponerme en una posición realista.

Pedí a María que se vistiese para ir a cenar y la invité a un restaurante agradable que frecuento. Me alivió mucho verla después de los nervios y comprobar que era una mujer normal, atractiva, pero lejos de esas tias tipo modelo que no me habrían hecho sentir cómodo para el tipo de experiencia que yo buscaba.

Allí estuvo totalmente a la altura. Maneras adecuadas en un lugar de cierto nivel y una conversación agradable que fue de un tema a otro relajada y amena hasta desembocar en insinuaciones sensuales y dulces. Su mirada hizo que mi corazón palpitase, y esoque lo creía insensible.

En el hotel volví a sentirme cómodo de entrar con una mujer elegante que bien pudiera haber sido mi esposa, sinlas estridencias de algunas chicas que se identifican demasiado como "de compañía", sin que esto me parezca mal ni lo critique según lo que uno busque.

En la habitación nos dimos largos besos y poco c poco fuimos acariciándonos y quitándonos la ropa con suma parsimonia. Me gusta su cuerpo, la naturalidad de su pecho, y pude entretenerme con besos lentos antes de retirar una sugerente ropa interior (le pedí que cuidase estos detalles.)

Como han dicho muchos por aquí, su culo impresionante, sin desmerecer del resto de su anatomía, pero me permitodecir que su sexo, recogido, pequeño, con algo de pelo sólo en el pubis me pareció tan precioso como luego acogedor. Lo besé y locomí con un gusto enorme hasta que ella tomó la iniciativa y acarició mi miembro con delicadeza primero, luego con fuerza, pero siempre con deseo y atención (yo es que no entiendo esas cosas de con mano, con saliva, lo siento no se describir así, me resulta desencantador).

Por fin, me puso con bastante discrección la goma (con la boca) y subida sobre mí me dejé hacer. Me impresiónó mucho cómo se mueve, en giros que parecían una danza, y cuando en plenos movimientos se soltó la melena y cayó en cascada ante mí , no resistí más y llegué al climax. Entonces ella me pidió que me estuviese quieto un poc más, y cambiando el ritmo se abandonó oa su propio orgasmo. Depués de eso, su mirada, su cabello larguísimo rozandome y como acogiéndome, los besos suaves, las tonterías susurradas al oído me fueron muy consoladoras.

Repetimos, pero no quier cansaros con más, ni séexplicar mejor la experiencia.

He decidido compartirlo porque creo que es un poco diferente a lo descrito y porque no quier dejármelo como algo mío por higiene sentimental. Así que lo recomiendo para quien busque lo que yo.

Precio desde el momento de llegar al restaurante, 160 la primera hora, 100 + 100 la siguiente y la que siguió.

Pensé proponerle la noche, pero no me atreví a despertar melancólico o enganchado.

Creo que como es lo que busco la eligire como compañera habitual-ocasional.

Espero haber sido suficientemente concreto, útil, y que no me critiquéis mucho, que ya he visto que en este foro pegan duro a veces y en mi caso no tengo nada que objetar a Doña MaríaG

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