lunes, 3 de agosto de 2009

Dark Vader 2-8-2007

Hola
Mucho calor. Y eso que quedamos tarde, ya casi de noche. Lo único que sabía de ella era lo escrito en el foro y una foto suya desnuda de espaldas cabalgando a un hombre en “loquo”.
Describí mi vestimenta cuando estaba muy cerca ya de Princesa, nuestro lugar de la cita, ella hizo lo propio. Pero iba algo aturdido, y casi hasta que no chocamos, no la vi. Muy grata impresión. Más joven que lo que dice tener. Morena el pelo liso suelto, mirada abrasadoramente penetrante. Llevaba un conjunto discreto tal como la dije por teléfono, pero fácil de quitar. Tuvo una buena idea, y compramos algo de comer antes de subir. “Para recuperar fuerzas-Dijo sonriendo”. Tragué saliva. Lo que se me avecinaba pintaba estupendamente, y así fue como se desarrolló hasta que nos despedimos.
Una vez arriba. Y con todo el comedimiento que pude, reprimí en ascensor, pasillos y portal, la lujuria que me rezumaba.
Ya desde que escuche la primera vez por teléfono su calida voz, supe que me iba a gustar. En la habitación besos húmedos y entregados. Ya higienizados nos tumbamos en la cama y me devoró, de cabeza a la entrepierna, (porque lo que encontró allí, la encantó). Que fruición, que devoción, que atenciones…De premio, nata liquida.
Descanso de rigor, amenizado por charla educativa y cultural. Entre palabras se van escapando besos, caricias, lametones, que reconfortan la espera y hacen resucitar, aquello que con el esfuerzo se fatiga.
Me toca utilizar la lengua para otros menesteres más prácticos que la expresión verbal. Delicia española, ni turca, ni holandesa. Nativa de aquí. Sabroso y mojado. Se acompaña con secretos eróticos que no diré para no ser superado en el arte amatorio, pero que resultan plenamente gustosos. (No es prepotencia, solo ocurre que uno es buen alumno, y acaba superando a las maestras, en sus enseñanzas). Estas cosas ocurren si existe entre las personas una conexión adecuada, sin complejos. Pero otras ocasiones, y lo sabemos tod@s, por lo que sea, no acaba congeniando.
Nosotros seguíamos a lo nuestro que era el deleite. Y tuvo que ocurrir, yo no podía más, así que el segundo asalto ocurrió entre sus piernas.
Después breve interludio, más palabras, y a reponer fuerzas. Lo de comprar comida para continuar en todo lo alto (no solo para eso, sino porque había hambre), reconozco fue una idea excelente.
Como no podía ocurrir de otro modo, volvimos a las andadas. Ella venía de trabajar, y estaba un poco cansada, así que la dediqué todo mi esfuerzo cariño y dedicación. Con muchos mimos, y con tiernos arrumacos, acompañados de besos furtivos, y porque no decirlo de un espectacular anilinguo que la hice, preparé la puerta trasera. Yo soy un poco torpe para esto y me pongo nervioso, porque pienso que las voy a hacer daño. Pero ahora sé que una buena dilatación, una buena erección y una excelente disposición por parte de la otra persona, son fundamentales, para garantizar el éxito. Creo que este ha sido el punto de inflexión, a partir de hoy, la sodomización a mujeres, me resulta más fácil. Gracias. Lo dicho con su excelente ayuda, conseguí penetrarla analmente y disfrutamos mucho.
Un nuevo interludio, posibilitó la recuperación casi plena de nuestros exhaustos cuerpos. En esta ocasión hubo menos charla, y más abrazos, confidencias al oído cariñitos y melosidades.

Descubrí entonces que puedo ir un poco más allá de mis posibilidades. No me esperaba el cuarto, surgió como las cosas que no tienen mucho sentido, sin querer. Y entonces fue ella la que me cabalgó. Esa visión magnifica de una amazona sobre tu pecho moviéndose a un ritmo acompasado, apretando los dedos contra tu pecho, besándote de vez en cuando, pidiéndote que la acaricies las caderas, los pechos, los glúteos. Jugando con su lengua, tu dedo y su boca. Fue más extenso que los anteriores, y muy enriquecedor al acabar.
Estuvimos un rato más juntos antes de ducharnos, vestirnos y marcharnos. Ella tenía prisa y se fue unos minutos antes que yo. Me dejó la sensación de ser un amante que tiene que abandonar para que no sospeche su esposo.
Normalmente envío un sms o llamo después de las citas, cuando llego a mi casa, para decir cuanto me ha gustado. Fue ella quién me llamo mientras yo caminaba a la caza de un taxi. Me encantó el detalle. Luego cuando llegue a mi casa, la envié un mensaje.
Respecto a la tarifa, me pareció acorde al tiempo que pasamos juntos. 4 horas. Aparte el apartamento y las provisiones, que nos vinieron de maravilla.

Nota final.
Muy bien. (Resto de comentarios huelgan)

Saludos

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