lunes, 3 de agosto de 2009

A.C. 22-03-2009 Una visión femenina

Es la primera vez que cuelgo un comentario en este foro, y probablemente sea la última vez que lo haga, no obstante he de confesar que desde hace unas semanas he sido una lectora bastante asidua en estos lares. Espero estar haciéndolo en el hilo adecuado, si no es así, espero disculpéis mi torpeza.
Vuestros comentarios fueron los que me animaron a dar el paso de contratar a una profesional del sexo en concreto, con lo cual creo que es de recibo, que pase a relataros mi experiencia.
Es más que posible que a una grandísima mayoría de vosotros, esta experiencia no os sirva demasiado, pero por el contrario, creo que puede tener cierta utilidad para aquellas mujeres que estén pensando en contratar a una profesional, sea cual sea el motivo que les lleve a hacerlo. Así que si me permitís voy a ello…

Esta historia tiene dos partes bien diferenciadas.

La primera parte, es el relato de la primera cita. En ella las cosas no salieron todo bien. En ese resultado agri-dulce, tuvieron que ver una serie de factores, (casi todos ellos achacables a mí), que paso a especificar.
Era la primera vez que yo contrataba a alguien para tener sexo, y era la primera vez que “estaba” íntimamente con una mujer. Con lo cual, como podéis imaginar yo era un auténtico manojo de nervios. Unos nervios que no fui capaz de aplacar, hasta bien avanzada mi hora con ella. Una vez conseguida esa parte, las cosas salieron solas.
Si tuviera que ponerle algún pero a MaríaG en ese encuentro, sería que fueron escasos (o quizás a mi se me hicieron escasos) esos preliminares que nos gustan tanto a las mujeres, y a algunos hombres también. En realidad, se me hizo todo tremendamente escaso.

En la segunda cita las cosas fueron diferentes. Aunque en un principio estaba prácticamente tan nerviosa como la primera vez, mis nervios desaparecieron a los 5 minutos de su entrada por la puerta. Si tuviera que definir ese segundo encuentro de una manera breve y concisa lo haría de la siguiente forma: Mezcla exacta de sexo, morbo, risas, mimos y complicidad, que hicieron que al menos para mí, el asunto en cuestión fuera un éxito.

P.D. Aviso a navegantas: Casi se me olvida. Un comentario a parte merece su mirada. La primera vez impresiona y quema al mismo tiempo, así que yo me agenciaría unos apósitos, (Linitul creo que se llamaban), que son estupendos para minimizar los síntomas de las quemaduras que pudieran producirse.

Un beso María, un beso Sres/as.

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